miércoles, 22 de abril de 2009

CÓMO ALIVIAR NUESTRA SED

Hola amigos

El apóstol Juan, en su evangelio, nos relata el siguiente ofrecimiento que Jesús hizo a los judíos:

Juan 7:37 En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: --¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba!

Algunos pensadores han dicho que el hombre por naturaleza se encuentra en una constante búsqueda. Lo malo que es que no sabemos qué estamos buscando. Nuestra existencia como seres humanos parece incompleta, aún cuando intentamos llenarla con conocimientos, logros académicos, logros laborales, relaciones familiares o sociales, mejorando nuestro estatus económico, la religión, el sexo u otro tipo de cosas. Todas estas cosas no son malas en sí, pero no dan sentido completo a nuestras vidas. Nuestra búsqueda continúa por algo que alivie nuestra sed existencial. Pero, Dios desde siglos atrás viene ofreciendo al hombre la plena satisfacción para sus vidas:

Isaías 55:1 Todos los que tengan sed, vengan a beber agua; los que no tengan dinero, vengan, consigan trigo de balde y coman; consigan vino y leche sin pagar nada.

Esta insatisfacción existencial es resultado de la rebeldía ante Dios por parte de toda la raza humana. El hombre fue creado por Dios para vivir en comunión y armonía con Él. El pecado nos alejó del único Ser que podía llenar nuestras vidas. Pero, Jesús vino a dar solución al hombre y mediante su muerte y resurrección la reconciliación con Dios es posible. ¿Cómo alcanzarla? Lo primero que debes hacer es pedir perdón a Dios por una vida completamente alejada de Él. Reconoce a Cristo como tu salvador y Él te dará una nueva vida espiritual. Encontrarás así el reposo que tanto estabas buscando.

Hechos 3:19-20
19
Por eso, vuélvanse ustedes a Dios y conviértanse, para que él les borre sus pecados
20 y el Señor les mande tiempos de alivio, enviándoles a Jesús, a quien desde el principio había escogido como Mesías para ustedes.

2 Corintios 5:17-18
17
Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!
18 Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo...

Este nuevo nacimiento implica también que Dios mismo, el Espíritu Santo, vendrá a ti para guiarte en tu vida y ya jamás se separará de ti.

Juan 7:38-39
38
De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva.
39 Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él...

Esta nueva vida que viene de Dios fluirá en ti aliviando así tu sed y refrescando tu alma. Esto es lo que ofreció Jesús a la mujer samaritana y lo mismo que nos ofrece a cada uno de nosotros.

Juan 4:13-14
13
Jesús le contestó: --Todos los que beben de esta agua, volverán a tener sed;
14 pero el que beba del agua que yo le daré, nunca volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se convertirá en él en manantial de agua que brotará dándole vida eterna.

Si ya has recibido el regalo de la salvación divina, busca a Dios cada día más. No retrocedas para seguir nuevamente el pensamiento de esta sociedad alejada de Dios. No caigas en su seducción pues al final sólo encontrarás frustración. No sigas sediento si ya tienes la fuente de la vida contigo. Que la comunión constante con el Señor, a través de la oración y de la Palabra, sea tu alimento y tu bebida diarias.

Juan 16:33 Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.

Por último, Jesucristo no nos prometió una vida sin dolor o sin problemas. Nos prometió su presencia cada día para ayudarnos y para darnos de su victoria sobre este mundo de maldad. Únete cada día más a Él y tu vida estará plena aún en medio de las circunstancias adversas que nos puedan sobrevenir. Fiel es el que nos hizo esta promesa:

Mateo 28:20
...Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

Un abrazo a todos
Rubén.

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